Operación pañal del infierno

lunes, julio 11, 2016
Seguro que muchas habéis leído muchas cosas sobre la operación pañal, consejos y sabias conductas para ayudar a vuestros hijos en este difícil paso de convertirse en autónomos de los esfínteres. Pero no so creáis todas esas cosas preciosas que ponen en las redes, la operación pañal puede ser un infierno, no esperéis que el niño/niña sea capaz de decir que quiere ir al baño por voluntad propia o genere de la noche a la mañana una autonomía brutal y no tenga escapes en una semana. Os voy a contar mi historia, llena de lágrimas y pises y cacas. Una historia en la cual el tic tac de "tienes que ir al cole" puede sobre los mensajes de amor y respeto por los tiempos y dejar al niño reconocer cuando quiere dejar de llevar ese kilo de celulosa pesado y molesto en el culo... La historia de como volver loca a mi madre y mis abuelos y jugar con sus sentimientos. La historia sobre los niños que se la rebufa dejar de usar el pañal.


Pues bien, vamos a empezar por el principio de los tiempos. El año pasado ya estuve sin pañal casi todo el verano. Se me escapaban los pises y demás pero no era una "operación pañal" en toda regla. Era un problemilla médico que se solventó llevando el culo al aire todo el santo verano. Pero como este año tenemos que ir al cole en mayo la cosa se puso tensa. Mi señora madre instaló varios orinales por toda la casa. Uno de suelo, uno colgado y un reductor en el baño por si alguno hacía que me sintiera inspirado. Ni caso. Sacó unas pegatinas que cuando haces pis encima salen animalitos y las colocó en todas partes a ver si además así atinaba. Ni caso. Usamos sistemas de diplomas, pegatinas y premios. No tachamos ni uno. Releímos El Orinal del pirata , me sé la canción de muerte, pero lo que viene a ser hacer pis, nada de nada, de nada. Ya por aburrimiento y a base de chantaje de chuches accedí a ir una de cada 4 veces dejando por supuesto un pis en medio especialmente dedicado a mi señora madre.

Cuando tenía que hacer mis necesidades buscaba rincones así que cuando al rato mi madre iba a la habitación veía el charco o peor aún, si eran aguas mayores conseguía esconderme hasta que el olor me delataba. Y ni toda la paciencia del mundo conseguían que hiciera pis en el orinal, y eso que mi madre ya prometía casi viajes al Caribe si hacía una sola caca en su sitio. Nada de nada. Ahora muchos pensaréis que eso es que no estaba listo, que cada niño tiene un ritmo,... todo mentira, no es que las cosas sean "escapes" es puro orgullo de enano cabroncete. Soy el primer niño de la historia de la humanidad que ha dejado el pañal de noche antes que el de día. No es broma, me levanto seco e incluso aguanto a después de desayunar para ir al baño. Así que no os engañéis, es una fuerza de poderes para ver quien se vuelve loco antes.

Hay un par de hitos que han "acelerado" el proceso un poco. El primero es la llegada del orinal que se cuelga. Al principio me hacía gracia hacer pis allí. Después simplemente mi madre me perseguía como una psicópata por la casa con la parte desmontable azul y así evitaba que me diera por hacer de las mías . El orinal de aprendizaje de Moltó se puede colgar y descolgar porque lleva un enganche especial y fomenta la autonomía y esas cosas. Multipremiado porque es un inventazo para los peques aunque no os vamos a engañar... Sólo lo uso cuando me apetece. Da un resultado genial y es fácil de limpiar y sorprendentemente cómodo. Ahora mi madre lo usa como una sartén y lleva la parte azul a todas partes y me amenaza como si fuera un cazo. Es un poco inquietante pero la verdad es que ahora lo veo hasta divertido.

El segundo es la piscina. Me han dicho que el señor que la cuida no deja meterse a niños que se hacen pis o caca dentro y la verdad es que no me hace muy feliz quedarme sin piscina.

Aunque recuerdo momentos memorables en la de invierno con esas cosas del pis. Allá por mayo cuando empezamos con eso de "no llevar pañal". Mi madre, no por ser más insistente va a ganarme a cabezón, un día después de decir mil veces que no quería pis, me quitaron el bañador y me meé en el bolso de una señora. Creo que no he visto a mi madre más roja en su vida y a la señora más cabrada. Porque además lo hice a conciencia, apuntando y riéndome mientras mi madre cogía la bolsa de la taquilla.

Otra muy maja es el pollo que monté en un centro comercial porque no quería hacer pis en el baño, si no en los arboles, pero no los de fuera, los de dentro. Mi madre insistía en que eran macetas y que no podía pero casi me cuesta unos buenos azotes entender el motivo por el que no puedo mear en cosas verdes dentro de las casas, si hay que regar árboles en la calle para que crezcan es muy feo no hacerlo con los que están dentro.

Así que si estáis preguntándoos que tal vamos, después de casi dos meses y pico de sufrimiento os diré que mal. Muy mal, un porcentaje de 50% pese a lo pesados que son y que me obligan a ponerme cada hora a intentarlo. Pero voy a ganar yo, y seguramente me dejen abandonado en la playa en el proceso, pero merece la pena.


CONSEJOS: 

De verdad lo de incentivar a los niños por la lectura funcionó durante una semana. ya no.

El orinal que más éxito tuvo fue sin duda el de Moltó. Al menos es cómodo para todo el mundo y se limpia muy bien, además está colgado así que siempre sabemos donde anda. 

Si los niños no quieren hacer pis os ganarán. Esto no es un consejo, es una amenaza.

Aunque la operación pañal sea un fracaso y os toque ir al cole a cambiar a la criatura todos los días al menos siempre podéis recordar esas conversaciones divertidas de vuestro querubín narrando como se ha "cagao" encima o ha hecho un "chorizo". 

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No os equivoquéis, yo escribo todos y cada uno de los post. Pero mi madre se empeña en ayudarme, corregirme y echarme la bronca porque dice que no quiere que acabe usando el teclado como los niños de hoy en día sin acentos y signos de puntación... Así que si hay algo mal la culpa es suya. Puedes mandarnos un Email a contacto@bebefriki.es

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