BEBÉ FRIKI
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martes, 19 de abril de 2016

De excursión por Suiza: Guyerè

Si digo Gruyerè seguro que lo primero que te viene a la cabeza es queso. Pues también es lo primero que encuentras al bajar del tren. Una quesería enorme con robots muy monos que voltean quesos más grandes que yo. Todos húmedos y fresqueras para ser comidos. Y por supuesto a parte tienes vacas monísimas para la foto y tienda de regalos como se precia en cualquier zona turística de Suiza.

Pero parte de eso Gruyerè es una ciudad chiquitita y preciosa medieval con su castillo, fortificaciones, una plaza preciosa y una tonelada de museos. La pena es que esté tan terriblemente mal comunicada y tengas que recorrer medio mundo y varios medios diferentes de transporte para llegar a disfrutarla como se merece.

Nosotros elegimos el de HG Giger, que es el señor que diseñó Alien. Quizás esperabais algo más educativo como la visita al castillo pero no, os recordamos que esto es bebé friki y no hay nada más friki que Alien. El museo era bastante extenso y a parte de muchas cosas de la pelo tenía bocetos, cuadros y esculturas de este señor que parece que era de por aquí. Aunque dicen que puede dar susto y tienen una sección de adultos a mí el museo me gustó mucho. Digamos que Alien es un tiburón y a mí me gustan los tiburones. Así que como nadie me sacó de mi error todos contentos. ¡Si hasta había un tren de Alien!

Otra cosa molona del museo eran la vistas sobre el pueblo y las montañas. Y a la salida no puedes dejar de cruzar al bar, totalemnte diseñado y preparado por el propio Giger y donde te puedes hinchar a hacer fotos chulis y tomar algún piscolabis.



Pero Gruyerè merece la visita por si misma. La plaza es muy bonita, los alrededores preciosos y su plato fuerte, literalmente, es la Fondue de queso. La dieta sana y equilibrada, ya sabéis.


Un día completo y lleno de diversión.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Cosas que hacer con niños en Zurich: Museo de la aviación

Me gustan los aviones. Supongo que si hacemos una encuesta entre los menores de 3 años el 99% de los niños dirán que les gustan los aviones. 

Es un hecho totalmente comprobado y verificado. Por eso ir al museo de la aviación en Zurich era casi una apuesta segura.

Imagina metros y metros cuadrados de aviones de guerra a tus pies y sobre tu cabeza... ¡¡Pues la gloria para un bebé como yo!!

Bien es cierto que hemos dejado pendiente el museo más visitado de Suiza, el de transporte de Luzerna, más que nada porque no tenemos tiempo para todo y es taaaaan masivo que no hay quien saque a un niño fan de los trenes, aviones y barcos de algo de esas características. Pero está en la lista. 


El museo se encuentra en Dübendorf, a las afueras de Zurich y se llega en transporte público a las mil maravillas. Son dos angares enteritos con aviones de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, y son bastantes, no te creas que tienen un par de ellos. Además de equipo, instrumentos, maquetas  y materiales usados en los conflictos bélicos en Europa. 


Lo realmente molón de los museos de aviación es que te dejen jugar, montarte y tocar cosillas. En este puedes conducir simuladores, montarte en una cabina o hacer señales morse, y posiblemente si tienes un fluido alemán aprenderás un montón sobre aeronaves y enfrentamientos aéreos. Para el resto de los mortales es un paseo agradable entre las nubes pero más cerquita del suelo. 

Lo que pasa cuando pones el disparador automático a la cámara

Está en:
Überlandstrasse 255, 
8600 Dübendorf, Suiza

Más info: http://airforcecenter.ch/index.php?id=29&L=1

martes, 12 de enero de 2016

Cosas que hacer con niños en Zurich: El Museo de los Dinosaurios - Sauriermuseum

A lo mejor os pensáis que soy un poco cabezón. Cierto, por eso cuando me llevaron a ver el museo de los Dinosaurios y me despertaron para hacerlo me pillé un rebote importante. Aunque luego se me pasó el disgusto cuando vi como molaba.

Mamá y Ro pensaban que el museo sería chiquitito. Por eso al cobrarles veintitantos Francos casi les da un colapso. A pesar de haber leído que tienen una de las exposiciones más grandes del mundo con réplicas y huesos reales no se fiaban mucho. Pero en realidad el museo era enorme. 

Había dinosaurios y fósiles de todos los tamaños y colores. De agua, voladores,...  Y con nombres realmente divertidos que fueron modificados por mí para ser aún más molones. 

Mi favorito es sin duda la réplica de dinosaurio tren. Que nunca sabremos cómo se llamaba en realidad.

Como los paneles estaban en riguroso alemán eso te da un margen para la imaginación así que mientras las mayores se dedican a hacer sus cosas de mayores intelectuales mirar los huesos de verdad con admiración yo me decanto por el jardín jurásico con dinosaurios que hasta se movían. Lo más. Un parque con toboganes y tiranosaurius al fondo, Y encima al ser a diario y fuera de temporada el parque era todo para mi. Otra actividad molona estaba en la planta baja, crear tus propias huellas de dinosaurio con unas pesas sobre arena. Y así compararlas con las de un pie de persona normal.

El Museo se encuentra a 20 minutos en tren del centro, en la estación de Aathal, donde además tienen una muestra de una estación de época bastante guay. Son diez minutillos andando desde allí.

Una visita de medio día la mar de aconsejable.

Por cierto, su página web está en castellano: http://www.sauriermuseum.ch/es/inicio/


jueves, 10 de diciembre de 2015

Cosas que hacer con niños en Zurich: el Botánico de Zurich

Una cosa a la que no me acostumbro es a que hay países donde hace frío.

Y entonces esos países crean instalaciones para poder tener lo mismo que en España pero abrigadito. Así que lo primero que te llama la atención es la existencia de cúpulas gigantescas.

Después de una explanada con un estanque, donde se mezclan bananeros y guindillas lo que más guay fue eran estos viveros enormes con temperatura controlada.  

Tres entornos diferentes con plantas de todo tipo, desde exóticas a carnívoras, un mirador y todo tipo de cosas verdes y florecitas. Perfectamente cuidado y maravillosamente expuesto. 

En el hall de acceso de los viveros tienes instalaciones acondicionadas para dejar la ropa, los carritos, ir al baño y... ¡Tienen peces! Perdonad mi entusiasmo pero eso es lo que más mola del mundo. 

El jardín botánico de Zurich además es totalmente gratuito.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Cosas que hacer con niños en Zurich: El Zoo

Debería existir un ranking de ciudades en función de sus zoos. Así, con votación popular y todo. Con un apartado especial en función de cuál es su animal estrella o si la zona de granja mola o no. Datos realmente útiles para bebés y niños viajeros. A lo mejor o lo sabéis pero resulta que en Zurich hay un zoo que es considerado uno de los mejores de Europa por calidad, dimensiones e instalaciones.

El zoo se encuentra en lo más alto de la montaña, pasando incluso la universidad. Y con sus pendientes, rocas y escarpadas zonas de vegetación que permite que el entorno sea la mar de natural. Además, teniendo en cuenta el clima extremo de la zona los animales tienen zonas bajo techo. Enormes cúpulas gigantescas donde elefantes, monos y demás bochornos urden mantener la misma temperatura y son suficientemente amplias como para no dar sensación de agobio.





A la entrada lo primero que encuentras es la zona de peces, pingüinos, anfibios y reptiles. Dos plantas enteras a tu disposición con generosos horarios de alimentación para que veas nadar los animales y disfrutarles en plena fiesta gastronómica. Luego el recorrido se convierte en "elige tu propia aventura" y encuentras todas las zonas de zoo normales.

Especial atención a Zoolino, la parte interactiva, tienen unas cabras muy monas y bastante limpias, cerdos gordos, gallinas campando a sus anchas y burros. Justo en esa zona tienen también el árbol de los chupetes donde los niños suizos que son todos rubios y grandotes, dejan sus tetes cuando se hacen grandes.

Y la tracción estrella del zoo es el Masoala, una enorme superficie cubierta que recrea un espacio tropical, un calorazo y una humedad que tira para atrás. Dentro una selva entera con cascadas, Ríos, árboles, y animales en libertad. Vamos, que vas andando y se te cruza un camaleón o miras arriba y te está vigilando un mono. Una cosa digna de ver.

Para los peques hay cosas curiosas. A parte de dos atrás de juegos y ponía bastante chulas me quedo con los toboganes. Como el zoo está lleno de desniveles siempre hay dos opciones: deshacer lo andado usar el tobogán. Por tobogán me refiero a rampa del infierno empinada a tope y muy divertida. Y por acortar me refiero a padres viendo a sus hijos en bucle repetir y repetir hasta cabe reventados de tanto subir y bajar escaleras.



Para terminar quiero daros un consejo. Mi madre es mucho de comprarme recuerdos, en la tienda tienen editado un libro precioso que es un mapa del zoo, real y con cientos de dibujos. No tiene texto, que mi madre eso del alemán lo lleva muy malamente. Y puede servir para rememorar la visita, jugar a buscar animalitos o personas que hacen cosas y sobre todo de recuerdo excepcional de la visita.

El zoo de Zurich abre todos los días del año de 10 a 5 en otoño e invierno y a 5 en primavera y verano y cuesta 26 francos, unos 24€ para adultos, 18 € para adolescentes de 16 a 24 años, los niños 11€  y los menores de 6 pasan gratis. 

Además tienen precios especiales para familias y abonos de temporada.


viernes, 27 de noviembre de 2015

Cosas que hacer con niños en Zurich: Trasporte público

Sabéis de sobra que ir con niños no es como ir de turismo con mayores, hay cosas que no entran dentro de los planes normales y que se convierten en una autentica fiesta, teniendo en cuenta el sistema de transporte de Suiza y la calidad de servicios (y variedad) una de las aventuras diarias era saber el medio de transporte que íbamos a escoger para los trayectos y disfrutarlo a tope. Así que sacad vuestros billetes y apuntad estas ideacas.

Lo primero es decir que Zurich es bastante Babyfriendly aunque algunos de sus trasportes son un poco antiguos y su acceso es algo más complicado, por ejemplo los trams viejos que son cada vez menos, son algo compicados de afrontar, además el hecho de ser una ciudad llena de cuestas es algo que puede matarte un poco, auqnue han ideado un sistema de toboganes (del que ya os hablaremos más adelante) que es una gozada para los peques y para poder bajar el carro como pueden los mayores).

Yo soy un gran aficionado a los trenes, me gustan todos, y además de todos los tamaños, colores y sabores, aquí montamos en cercanías, tranvías y además en medio-largo recorrido. Si me preguntas cual molaba más lo tengo claro: el medio-largo.

Bien es cierto que los billetes no son baratos pero aún así hay veces que compensa, los peques de menos de seis años no pagan billete pero al venderles aprecio de oro el suyo a tus padres te van a dar un tickets monísimo para el Ticki Park, el billete entra en las validadoras de los mayores y te da acceso al fantástico mundo del vagón familiar... Si señor, un vagón con tobogán, barcos, pasarelas y niños felices corriendo en calcetines mientras nadie les mira mal por dar patadas al asiento. 

Si te parece alucinante a tu madre le parecerá aún más increíble.

Otra peculiaridad de la zona es que hay un lago, y que el transporte fluvial, al ser alargado, es bastante habitual para pasar de una zona a otra. Y por ende entra en tu medio de trasporte por zonas. Así que con las mismas nos fuimos una mañana en barco, con sus grullas, sus garzas, sus pipis varios, su viento helado en la cara,... pero aunque pasamos despeinados el resto del día merece la pena. Montar en barco es lo más guay del mundo.

Para terminar este especial trasporte público quiero hablaros de la última y molona opción de los funiculares. Si bien es cierto que los más largos y populares son los que llevan a los picos cercanos el Polybahn es un mítico de la capital.

Asciende a algo más de 400 metros, y lleva funcionando desde 1889 con el mismo pequeño y recto recorrido, tiene un servicio cada dos minutos y una capacidad de 50 personas y es, a pesar de su corta distancia, uno de los más empleados por los chicos mayores que van a la uni, y a la par de los turistas que quieren visitar el mirador que hay justo a su salida y que merece la pena.

Hay que tener cuidado porque al ser básicamente trasporte universitario los fines de semana funciona en horario menor y los domingos cierra.

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