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jueves, 30 de enero de 2020

Adiós a los dientes de leche. La verdadera historia del Ratoncito Pérez y dónde visitar sus casas y puertas

Nos ha visitado la rata de los dientes. Llámalo Hada de los dientes, Ratoncito Pérez o cómo quieras, ese ser mágico que tradicionalmente recoge los dientes de los niños y les deja algo a cambio. La llegada era esperada porque a los seis años y nueve meses ya era el único de la clase que conservaba todos los piños intactos pero no por eso es menos emocionante. Pero en estos días al compartir la perdida del diente con la gente nos hemos dado cuenta de que se habla mucho de si los cumpleaños se nos van de las manos, que si los Reyes Magos son desproporcionados... Pero ¿Y el Ratón Pérez? Eso también da para un libro entero. Pero, a parte de lo obvio, ¿Conoces la verdadera hostoria del Ratón Pérez? ¿Qué tradiciones tenías y cuales tienes ahora? Nosotros vamos a contaros de dónde viene, qué hace y qué cosas puedes hacer cuando los peques pierden su primer diente y, sobre todo, lo que opinamos de la tradición a día de hoy.

En España celebramos el Ratoncito Pérez, una tradición que procede de la literatura. A pesar de que conocéis muchos libros sobre esto el autentico y original data de finales del siglo XIX cuando Luis Coloma ideó este pequeño libro para un niño que había perdido un diente de leche a los 8 años. El niño en cuestión era especial, se trataba de un encargo de un libro "personalizado" por una madre, seguro que hasta aquí muchos os sentís identificados. La Reina Regente María Cristina decidió encargar y regalar un libro especial a su hijo, Alfonso XIII, conocido cariñosamente como Buby. Este ratoncito vivía en una caja de galletas en la calle Arenal 8, muy cerquita del palacio y donde ahora se encuentra el museo del Ratoncito Pérez. Desde ahí usando pasadizos y túneles recogía los dientes de los niños. En esta ocasión Buby protagonizará una noche inolvidable con su compañero recogiendo los dientes de los niños y cambiándolos por monedas (ver la página 37 del original) en este camino el futuro  rey conoce la forma de vida de sus súbditos , algunos muy pobres, por eso el entregar una moneda por la pieza perdida, y además aprende mucho de lo que sucede a su alrededor y cómo se debe ser generoso y cuidar de los demás.

Así que sí, el Ratón Pérez trae dinero. Desde siempre. Lo de los regalos, diplomas y puertas lo hemos ido añadiendo nosotros. Pero ojo, trae UNA MONEDA. En estas semanas hemos oído hablar de billetes de cuantías estratosféricas y regalos tipo comunión para cada diente caído. ¿Estamos locos o qué? La magia no está en el volumen, está en la idea, en la tradición, en la parte bonita de la historia y con este tipo de comportamientos los mayores nos lo estamos cargando todo. Y mejor no hablamos de presupuesto de esos 20 dientes de leche. ¡Echa cuentas!

En esta casa el Ratón ha traído un detalle (por ser el primer diente) y una moneda de 2€. Y no había nadie más feliz que ese niño con su moneda, viendo cómo el ratón se había llevado su diente y comido su queso.

Cosas que puedes hacer para que sea un poco más especial ese diente. 

Nuestro primer consejo es hacer algo en familia. En el número 8 de la calle Arenal se encuentra el lugar donde , según el cuento, vivía el ratón. En ese lugar, dentro de la galería comercial y subiendo unas escaleras, existe un pequeño museo donde los pequeños pueden disfrutar de visitas guiadas y conocer la historia del Ratón más famoso (con permiso de Mickey) de España. Las entradas se compran allí o anticipadas y puedes encontrar información en su página web. En este museo abres la puerta a la magia y se entrelaza con la historia pudiendo ver la réplica de la caja de galletas donde vivía o depositando el diente en su buzón para ahorrar el camino al ratón.

Puedes buscar las puertas repartidas por España. En Madrid puedes ver una de ellas se esconde en la Calle Alcalá 51, en la salida de metro de Banco de España. Allí, a simple vista pero escondida esta una de sus múltiples puertas para moverse por Madrid y recolectar los dientes.



En Barcelona en el barrio de Les Corts , cerca de la Plaza de Comas, en el numero 23 de la calle del Taquígraf Garriga. Comparte chalet puerta con puerta con el duende de los chupetes.


En Cercer, Huesca, también tienen este mágico rincón. Y tenemos pendiente visitar el bosque de los duendes de Soria que vimos en Refugio de Crianza y donde seguro que alguna puerta también lleva al Ratón a casa de los peques sorianos.

Compartir esta experiencia con los pequeños vale más que ese billete de 20€ que le dejáis debajo de la almohada.


¡A lavarse los dientes!

Las visitas de la casa del ratón y las charlas que rodean al Ratón Pérez siempre llevan hacia la higiene bucodental. Es genial aunar ciencia y magia. A través de esas puertas y esos diplomas descargables de internet o esos cuentos personalizados y puertas preciosas hay un mensaje que podemos dar a los más pequeños. Sin duda no dejéis de aprovechar esas caídas de los dientes de leche para que no nos olvidemos que los dientes pochos no los quiere ni el ratoncito. 


Contadnos. ¿Cómo habéis gestionado la caída de los dientes? ¿Qué os ha traído el Ratón Pérez? ¿Habéis hecho algo especial? ¿Conoces alguna puerta del Ratón en otro sitio?

viernes, 16 de marzo de 2018

Salud dental infantil: ¿Con o sin flúor?

La rutina de la noche en esta casa está muy establecida pero desde que empecé el cole a mi madre le preocupa un montón un hecho muy curioso. Ella, muy ufana compro si cepilllo de dientes y pasta pequeña para el colegio y... nunca lo pidieron. Lo realmente gracioso es que fueron el primer año (3 años) a explicar el rollo de la higiene bucal, lo del Ratoncito Pérez y esas cosas pero nadie se cuestionó que en el comedor nadie se lava los dientes después de comer. Vamos, que nunca pidieron ni usaron cepillo de dientes en el cole ¿Os pasa a alguno semejante despropósito?

Así que para contrarrestar ese cepillado en casa repetimos la higiene bucal en el desayuno y la cena (y a veces después de merendar). Teniendo en cuenta que es posible que el ratoncito visite a mi padre antes que a mi porque va perdiendo dientes por las esquinas su psicósis con la higiene dental es justificada.

Hay varios datos curiosos sobre el cepillado de dientes en bebés. Si, he dicho bebés porque los expertos recomiendan que se empiece incluso antes de tener el primer diente. Venden en las farmacias cepillos que son como un dedal de silicona para masajear las encías y eliminar restos porque la leche puede producir hongos en la boca.

¿Te lo puedes creer? Y hay muchos productos para los peques que encima ayudan a aliviar la dentición. ¡Si muchos no lo hacen ni con dientes!, ahora toca aclarar una cosa que sé gracias a la insistencia de Una mamá en el dentista, porque a pesar de que mi madre se ha empollado sesudos estudios científicos parece que donde dije Digo digo Diego y lo han cambiado todo y ahora se permite el uso de pastas de dientes en menores de 2 años con flúor. Supongo que tiene mucho que ver que los dientes se les caigan a cachos por las nuevas costumbres y la ingesta de azúcar. ¡Mira que somos golosos, coñe!

Todo lo que habíamos consultado ponía los dos años como edad para introducir la pasta con flúor y después de mirar y remirar por todas las farmacias de la zona, estudiar prospectos de las pastas de dientes de casa y demás... ninguna pone específicamente que se pueda usar en menores de dos años (ojo, hablo incluso de las de sin flúor). Así que como madre no ducha en estas lides mi señora madre ha flipado mucho y rebuscando ha encontrado publicaciones que dicen que un uso mínimo de pastas de dientes de menos de 1000ppm son utilizables en niños menores de dos años, y de hecho recomendable desde que saben cepillarse sólos.

Teoría de la conspiración: ¿Por qué el etiquetado de las marcas de pastas de dientes no actualizan o añaden este dato? 

Ahí lo dejo.

Y es que en estos temas andamos en pañales. Por ejemplo, ¿Cuando dirías que hay que ir al dentista  por primera vez? Pues al primer año de vida. Y ¿cuantos lo hacen? Mejor no preguntar que da mucho miedo la respuesta. Hay otros temas que son igual e geniales como que los cepillos de dientes deben ser suaves y cambiarse máximo cada tres meses o cada vez que se ha pasado una enfermedad. Si, eso puede ser cada semana pero es lo que hay. Jaja.

Lo del flúor es una cosa que, por lo que tengo entendido protege el diente pero que es necesario en una cantidad muy, pero muy pequeña, como 1000-1450 ppm, es decir, manchar muy poco el cepillo y sólo desde los dos años, antes ni eso pero con la cantidad de dulce y de caries que hay ahora pues  las recomendaciones en la Unión Europea han adelantado a 24 meses la edad de inclusión del flúor. Pero vamos que no os penséis que por echar más es mejor, lo genial es ceñirse a las instrucciones. Y si queréis cepillar más de dos veces al día nuestro consejo es usar productos adecuados como Citriganix de Nuby, que es una pasta de dientes diseñada para niños con sabor tutti frutti, efecto calmante, duración larga y libre de flúor.Siempre te quedas más tranquilo sabiendo que lo han hecho específicamente para uso infantil y que detrás hay un proceso de investigación enorme. Y que encima está realizada con ingredientes totalmente naturales. 

Seguro que después de leer esto te has quedado a cuadros... pero si no has cumplido con las visitas reglamentarias, si no cepillas lo suficiente o no vas dos veces al año a que te miren... ¡Es hora de ponerse al día! Seguro que no es tarde y seguirás teniendo una sonrisa genial. Pasaremos por alto el despiste... pero que no se repita.

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