BEBÉ FRIKI

viernes, 10 de enero de 2020

Razones para amar y odiar las extraesclares deportivas.

Como muchos ya sabéis nos hemos apuntado a fútbol. Digo "nos hemos" porque las extraescolares de deporte llevan consigo determinados esfuerzos por parte de toda la familia como los partidos de fines de semana y demás mandanga deportiva. Así que la decisión ha sido complicada y demorada ante la insistencia de la criatura este año hemos sucumbido a la escuela de fútbol con todo lo que ello conlleva. Tras los primeros meses de sufrimiento tenemos una valoración sobre las cosas buenas y malas que aporta el deporte en nuestra vida... ¿Te sientes identificado?

Razones para apuntarse a deporte fuera del horario escolar.

- Haces amigos.

Todos los que han practicado deporte tienen mil y una anécdotas sobre sus partido y su época de deportistas. Muchos incluso siguen disfrutando de sus pachangas a día de hoy. La cuestión es que además notamos en la etapa de infantil que los niños son unos nazis. En varias ocasiones cuando estaban jugando en el patio a los niños que no estaban en fútbol les prohibían participar en el juego a la voz de "tú no juegas que no eres de fútbol". Es cierto que obviamente el problema no lo tiene el niño rechazado si no los niños que lo hacen (y por ende sus padres que veían la misma situación que el resto y no les explicaban que ese comportamiento no era correcto). Así que como no es nuestra función educar a los padres de las criaturas optamos por la versión más sencilla. Unirle al grupo a pesar de no haber visto un sólo partido de fútbol en su vida y no conocer ni el nombre de un jugador de primera división.

- Aprendes valores.

Es anecdótico que precisamente una de las razones para apuntarle a fútbol sea la que empleo para argumentar el mal comportamiento de los jugadores de otros años. Pero es así. En el fútbol, como deporte de equipo, se fomenta el compañerismo, ayudar a los amigos, apoyarse en los demás, compartir... Aunque parece que esta parte aún les cuesta a los veteranos. 

- Haces ejercicio. 

Que no es que seamos marmotas pero las cosas como son , el deporte es necesario para todos. Ayuda a la estabilidad, a sentirse mejor con nosotros y a tener una vida sana y equilibrada. Ahora también salimos en bici pero a parte de andar (y mucho) somos bastante sedentarios. El peque practica natación, fútbol, bici y además hay barra libre de trepar, saltar y disfrutar.

- Da disciplina.

Hay un entrenador. Un señor que les pone firmes y al que les da ordenes y directrices que deben acatar. Seguir instrucciones sencillas, aprender a canalizar toda su energía en algo positivo y además mejorara su concentración. Seamos sinceros, al menos nuestra criatura es un poco dispersa. Mantener la atención en algo más de 10 minutos es un milagro, de momento va bien, eso sí, en las primeras semanas la atención no se ha centrado ni en el balón ni en regresar con toda la equipación entera. Que la cabeza la trae todos los días es porque está pegada a su cuerpo.

- Gestionar las emociones a la hora de perder.

Uno de los principales problemas, sobre todo a la hora de manejar las emociones en el caso de los hijos únicos es que gestionan fatal lo de no ser el centro de atención. Eso se nota en la manera de intentar captar las miradas y pensamientos de todos los que le rodean y a parte de eso a la capacidad manipulativa que hace que todo el mundo se desviva para que ellos sean los mejores, eso incluye dejarles ganar. De un tiempo a esta parte gracias a los juegos de mesa estamos lidiando un poco con esa cabezonería de ser el primero y aunque repetimos todos los días mil veces que lo importante es participar al final tenemos en la boca siempre frases como "eres el mejor", "campeón", y demás que les convierten en etiquetas andantes. En el fútbol son números y  juegan donde merecen bajo instancia de su entrenador que lo decide a cada momento en función de sus capacidades y necesidades.

Razones para odiar el futbol del cole

- Los padres

Supongo que no os pilla de sorpresa que la principal razón para odiar el fútbol sea la presencia de otros padres. Yo los estoy clasificando por tipologías en un autentico tratado de antropología digno de ser publicado.

1.  El padre/madre de Ronaldo

Aquel ser vivo que se cree que su hijo es un ente superior que no merece estar en un equipo tan malo. Por supuesto si  en realidad fuera tan bueno no estaría allí, se habría ido a un equipo de verdad y no al del cole. En algún momento de su vida descubrirán que su hijo no les va a sacar de pobres. Pero ese día está muy lejos aún si escuchas sus comentarios durante el partido.

2. El/la motivada

Son los fans número uno de sus hijos y no se cortan a la hora de hacérselo saber. Sólo les falta llevar la pancarta. Gritan, corean y dan órdenes a sus criaturas coo si fueran el segundo entrenador. Son los primeros que expulsa los árbitros por meterse en el terreno de juego pero eso no les impide seguir ejerciendo su labor. El día que el colegio descubra que estos pueden hacer el trabajo del entrenador gratis los ficha fijo. 

3. El/la profesional

Su hijo está en el equipo del colegio, pero por supuesto se ha apuntado a un seminario de porteros en Alcobendas, va a entrenamiento al polideportivo y en sus ratos libres estudia el reglamento. Que lo mismo el fútbol no le gusta, o si pero lo acabará odiando de todo lo que le requiere. Este ritmo infernal se les acabara según suban de curso y los requerimientos académicos les devuelvan a la realidad pero mientras estaremos los demás padres informados de todos los campamentos de fútbol y conferencias realizadas en toda España. En realidad ejercen una función social poco reconocida. 

4. El/la que lo sabe todo

Dícese de aquel proyecto de ser humano que sabe todas las normas del fútbol o en su defecto las inventa. Por ejemplo mezclando fútbol con fútbol sala o no entendiendo que los arbitrajes priman que el niño no acabe en el hospital tras una jugada.

Ejemplo. Un niño portero para el balón. Otro niño llega y le da una patada al balón mientras lo tiene en la mano. El primer niño con un esguince o una rotura de dedo se queja. Mientras el árbitro para la jugada para ver qué ha pasado y si esta bien anulando el gol. Ahí está el listo diciendo que ha pasado la línea  y que debe ser gol sin acordarse que no sólo el sentido común les dice que es lo correcto, si o que el reglamento recoge esto coo una falta de tiro indirecto. Que bocazas hay muchos por la vida.

5. El/la que grita a los niños y al árbitro. 

Estos espécimenes se dividen en dos grupos: los partido y los post partido. 

Los del partido son esos que se desgañitan a gritar a sus churumbeles y a los otros a los que se refieren como "tú" porque no conocen ni tienen intención de conocer a nadie del equipo. Comparten su sabiduría también con el árbitro que tiene más paciencia que el santo Job jornada tras jornada.

Los post partido son aún más boca chancla. Son aquellos que se creen que pueden retransmitir el partido a su manera a voz en grito y salen de  la cancha diciendo perlas como "Qué bien habéis jugado, aunque el otro equipo era muy malo" , "te lo ha hecho pasar mal el niño ese que estaba tan gordo" o "que paquete es el portero", da igual que sean de su equipo o del otro, lo importante es que les escuchen bien porque lo mismo un padre atravesado les puede explicar que el hijo gordo es suyo o remodelarles la cara. Porque el fútbol saca lo mejor y lo peor de los seres humanos y estos comentarios son tentar a la suerte.

- Los  horarios y las competiciones fuera del horario escolar

Uno de los motivos de no apuntarle antes a fútbol es que la disponibilidad de los sábados depende también de nuestras jornadas laborales y en ocasiones trabajamos los sábados. Los horarios se comunican con poco tiempo y es complicado moverlo todo a última hora. Como sabemos que si no vas al partido tampoco serás integrado en el grupo pues nos hemos hecho los locos hasta ahora. Eso sí, nuestras agendas son una locura por culpa del fútbol. 

- La competitividad de algunos seres (grandes y pequeños)

Queremos que los niños jueguen para pasar un buen rato. Lo malo es que los equipos que llevan liga son competitivos por definición. Aunque siempre tenemos las palabras de que lo importante es pasarlo bien y jugar la competitividad de los partidos está ahí y encontrar el balance sano entre lo bonito del deporte y ganar partidos es complejo. Nosotros nos conformamos con que salga habiéndolo pasado bien, no importa el resultado, pero obviamente hay gente que o lo ve así. Mientras todos jueguen lo mismo, sean buenos o malos, lo pasen bien y disfruten el deporte merece la pena. Si alguien no lo ve igual... pues me remito a la tipología de los padres... mejor que les apunten a ajedrez que es un juego individual y ganamos todos.

Hasta aquí nuestra experiencia con el fútbol, que seguro que nos da mucho que hablar en el futuro. Desenado estoy de que me contéis vuestras anécdotas que seguro que son canela fina.

1 comentario :

  1. Me ha encantado! Es tal cual! Mi mayor también está en un equipo de fútbol y acababa en los partidos con dolor de cabeza de oir a la madre de uno de sus compañeros y además de tener que oír.... uy por qué cambian a mi hijo? Obviamente cumplía el rol de padres de Ronaldo y superfans.

    Super identificada!!!!

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