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martes, 13 de septiembre de 2016

Re descubre la cenealogía de IKEA

Las estadísticas dicen que en verano suben hasta el 65% el número "meriendas cenas", esos momentos de asueto en que te pones a comer y te dan las tantas. O vas al cine de verano y hay bocatas por doquier. O simplemente los más pequeños caen destrozados después de unas sesiones intensivas de agua... Pero las cenas son la base de la vida familiar el resto del año y eso lo sabemos muy bien todos, sobre todo los amigos de IKEA, que esta temporada apuestan por reunirnos de nuevo en la mesa y dar la importancia que merece a esas cenas semanales.

Con el ritmo de vida que llevamos son pocos los afortunados que pueden comer en casa, pero casi todos llegamos a tomar la cena con papá y mamá después de sus días de trabajo interminables. Momento que aprovechamos para ponernos al día, unos con sus cosas, otros con sus preocupaciones y esperamos que muchos con sus alegrías del día. Ya con la tarea hecha, con el pijama puesto y duchados. Es el único momento familiar que nos queda antes de apagar los cerebros y descansar del día.

Además, y sin que sirva de precedente, las cenas son mucho más importantes que las comidas, son el hueco para colar las pizzas y los perritos calientes. Para premiar las hazañas titánicas de la jornada y para comentar la cantidad de cosas que hemos prendido en el cole. Me gustan las cenas. Me gusta poner la mesa, ayudar a cocinar algo sencillo pero rico. Me encanta ayudar y aprender cómo se hace una tortilla de patata o poder elegir el menú con mamá. Es guay saber que las etiquetas son unas pantuflas y la bata para no mancharse y las prisas son para dormir a pierna suelta y no para llegar a tiempo al cole o cualquier loca actividad extraescolar. Por eso hay que hacer un monumento a las cenas.

Así que nos sumamos a la fiesta de las cenas. Queremos que cada cena cuente, que sea una aventura y además sea divertido, brillante, único. Olvidar las tareas y descubrir un poco más sobre lo que es un tomate, cómo cocinarlo o si ole ente devorarlo. Ayudar con esa cena especial, o a ordenar el tupper del trabajo para papá. Esas pequeñas cosas que marcan la diferencia son las que molan. ¿Cómo mejoramos nuestras cenas este curso?

Este año empezamos el cole y queremos que las cenas sean especiales. Para empezar el principal objetivo es que sean divertidas. Un broche de oro para acabar durmiendo tranquilos y pensando en cosas ricas. Por eso intentaremos elaborar un menú los fines de semana y llevarlo a cabo, eso incluye esforzarse por cocinar un poco más y aprovechar los ratos muertos para dejar preparada la comida del cole. Es decir, intentar ser planificados para poder hacerlo de forma dinámica y amena.

  • Comer sano pero guay. Animarnos con las recetas casera, pizzas amasadas por nosotros, comida hecha 100% en casa y con cosas más frescas. Nada de congelador.

  • Sentarnos en la mesa grande, eso requiere, limpiarla, prepararla, ponerla, colocarla, y luego a la inversa. Así eliminaremos la sensación de estar siempre corriendo.

  • Intentar que la cena aporte, sume y si de paso podemos ponernos las pilas y aprender algo de gastronomía mucho mejor: comida del mundo, historia de la gastronomía, modos de cocinar nuevos... No sólo que sea entretenido para los peques, también que los mayores puedan llegar al día siguiente a currar y fardar de haber hecho un cuscús riquísimo.

Ya os iremos contando nuestros progresos, pero la cosa promete.

viernes, 22 de mayo de 2015

Pixum aka Yo en todas partes

Las madres tienen necesidades raras. Bueno, necesidades y urgencias a fin de cuentas de lo más estético. Las cosas como son. Mi mamá llevaba desde hace tiempo con la mosca detrás de la oreja ansiosa por hacerse uno de esos foto lienzos porque sostiene que soy El Niño más guapo del mundo mundial. No le voy a quitar razón.

La primera decisión era con que compañía encargarlo. Cuando surgió la oportunidad de hacerlo con Pixum se quedó encantada porque había visto el acabado de algunos de sus productos fotográficos. Pero no, ella quería un lienzo... Así que a innovar.

Primera decisión: el material. Porque hace poco solo tenias el lienzo ese tipo cuadro que te ponían la foto y tirando... Ahora la cosa se compliac-. Que si Metacrilato, que si lienzo, que si foam... Al final todo el mundo tiene su acabado y su tamaño ideal... ¡Incluso para exteriores o para el baño! ¿Os imagináis mi careto en la bañera mirandote desde el techo? Lo mola todo.


Nos decantamos por el metacrilato, porque es elegante, lijero y no queda rugoso como los fotolienzos normales, además se puede poner en superficies con luz y queda la mar de mono y el acabado es perfecto, imprimen directamente sobre él y queda precioso. Podéis ver los bordes del cuadro en la foto.

Además teníamos claro una cosa... La foto tenía que ser divina de la muerte. Así ya acabas con una obra de arte en la pared, por eso elegimos una foto de la sesión de Eva Gascón, que es una crack. 

El resultado es bueno, bonito y barato. Fácil de hacer y, por poner una pega, la manía de no incluir los precios de los enganches en el total. Que luego te lías y al final es mejor saber lo que tienes y lo que debes sin llegar a la última pantalla.

Así que ahora tenemos sólo que preocuparnos de una cosa, que es además bastante importante... 

¿Donde lo ponemos?

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