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martes, 3 de noviembre de 2020

Aprender mates con los cromos y cartas coleccionables


Tengo que reconocer que en mi infancia hice muchas colecciones de cromos. Recuerdo que cuando lanzaban una nueva un señor iba a la puerta del cole te regalaba el álbum y cromos como si fuera una cabalgata de reyes. Era una autentica locura. Si te lo montabas bien acababas consiguiendo cromos suficientes para comenzar la colección sin problemas. Y además te ahorrabas un dinero porque los álbumes costaban "muchas pesetas". Creo recordar que cuando empecé a dejar de coleccionar el sobre ya andaba por las 25 pesetas lo cual para la época era un pastizal. Aunque también recuerdo que Panini ofrecía regalos a los primero que mandaban un numero determinado de sobres vacíos y eran barbies o libros bastante guays. 

De esa forma la primera semana la colección estaba tan encauzada que acabas terminándola casi siempre. También era una época donde vivía cerca del Rastro y los domingos íbamos a intercambiar a la voz de "sile" "nole" en la plaza y cuando había un cromo super complicado siempre podíamos acabar la colección comprándolos en los puestos por un precio desorbitado o pedirlo a Panini que tenías que mandar la petición por correo postal y pagar en sellos. ¡Me acabo de sentir muy vieja contando todo esto! Pero lo que quiero decir es que las colecciones han evolucionado y cambiado mucho pero si hay cosas que se mantienen y es la ilusión por abrir un sobre, hacer tu lista, colocar los cromos o las cartas en el álbum y cambiar con los amigos. 

Este año hemos empezado a hacer una colección, es quizás el peor año para hacerlo porque no dejan a os peques llevar nada al recreo y no se mezclan en clase por lo que hacer cambios de cromos es una inversión inviable. Además nos hemos decantado por alguna colección de cromo-cartas, que son tarjetas rígidas que son más complicadas porque se clasifican por nivel de rareza y algunas son infinitamente raras y se cotizan a precios de oro en el mercado negro, y el precio del sobre ya oscila entre los 80 céntimos y los 2€ ... pero ¡Oye! Vamos a intentarlo. Y así de paso repasamos mates. ¿Cómo? Pues como lo hemos hecho toda la vida pero engañando a las criaturas para que lo hagan con alegría. 

Clasificación manual de cromos: Centenas, decenas y unidades. 

Después de tener un buen taco de cromos lo primero que hemos hecho es poner en unos papeles las guías básicas para que el peque se oriente. Es obvio que dependiendo de la edad les va siendo más fácil pero con 6-7 años puedes conseguir que lo hagan de forma autónoma. Lo primero es trabajar con las centenas. Después poco a poco por decenas cada pequeño montón. De esta forma poco a poco lo van entendiendo de una forma que les resulta útil. Después llegando a la unidad la cosa se pone emocionante porque ya toca pegarlo.

Hacer las listas.

Las listas de cromos que te faltan son también una forma ideal de fomentar la organización, la caligrafía y además presta atención y ponen mucho interés. 

Si además ya tenéis la lista hecho es una forma genial para que repasen los números el comprobar si los sobres que van abriendo tienen nuevos para pegar. De esa forma no manosean los álbumes y siguen repasando los números. Cuando la cosa está muy mal siempre pueden repetir la lista para tenerla a limpio y demás. 

Cambiar cromos.

Lo mejor de las colecciones es cambiar cromos y aunque este año la cosa no está tan bien porque es más complicado... ¿por qué no buscar nuevas formas? Usar los whatsapp del cole para que se pongan de acuerdo y cambien los cromos de forma virtual y además les animamos a que escriban un poco a sus amigos o les cuenten algo de forma que al final intercambiar se convierte en una forma de practicar otras disciplinas. ¡Adelante!

¡Ah! Si estás haciendo la colección ¿Quieres cambiar cromos con nosotros?

martes, 20 de octubre de 2020

Leyendo Jugón de Panini (la nueva extraescolar)

 Este año hemos tomado la difícil decisión de no hacer actividades extra escolares. No es sencillo, al verdad es que simplemente no hay una respuesta correcta para la salud de la familia con respecto a estas cosas. No hay forma de acertar y simplemente las medidas adoptadas por el colegio no me parecían suficientes para estar tranquila con respecto a la situación que vivimos en este momento. Ya asistiendo al logopeda tenemos cubierto el cupo de actividades extracurriculares y la cota de riesgo semanal así que sintiéndolo por la actividad física, por el desembolso de la equipación y por dejar al peque sin los partidos con los amigos reducimos a cero las actividades ajenas al "cole en casa" después de las clases cosa, que, también os digo, es bastante jorobado ya. 


Pues bien, el año pasado nuestro querubín se convirtió en portero. No os voy a engañar. Casillas no era. de hecho pensamos que eligió esta cómoda posición para garantizar hacer poco ejercicio y correr lo mínimo imprescindible. Pero en su afán futbolero entró en la dinámica de interesarse por el deporte un poco. No veía los paridos de la tele pero sí empezaba a intentar participar en las conversaciones con un par de frases hechas aprendidas en el colegio "El Real Madrid es el mejor equipo del mundo" , "Los del Atlético son unos paquetes"... todas estas frases, por supuesto salían de las bocas de sus compañeros y sin criterio de ningún tipo porque si le preguntabas por el nombre de un sólo jugador de primera división ponía los ojos en blanco y cambiaba de tema. 

Este verano la cosa cambió. Puede que fuera por culpa del coronavirus y poner la tele en casa para ver las noticias lo que hizo que cuando él acaba de comer se sentara a ver la tele un rato hasta que recogíamos y nos uníamos al juego que tuviéramos planteado para ese día. justo coincidía con el último tramo del telediario, es decir, los deportes. 

No es que su conocimiento aumentara mucho pero se volvió más concreto, de vez en cuando soltaba cifras astronómicas diciendo que Messi no podía irse del Barça o simplemente hablaba de partidos como si los hubiera visto enteros... ¡Él! El que no sabe lo que es un fuera de juego. Así que animados por esa pasión desaforada y viendo que el fútbol este año no pasaría de alguna pachanga de momento yo de sacar el balón alguna tarde se empezó a enganchar al conocimiento. 

Descubrió que podía adquirir información estadística de casi cualquier cosa y parecer que sabía de lo que hablaba sin haber visto el partido entre frases hechas tipo "no da una patada a un bote" y "es un paquete" y alguna frase de la tele. como esto era insostenible y es cuestión de tempo que dedique su poder para el mal decidimos darle una opción más completa para buscar esos datos y entonces llegó la revista Jugón. 

Se trata de una revista mensual editada por Panini que tiene entrevistas, fichas, estadísticas y posters de los jugadores más relevantes de nuestra liga. Además tiene otro plato fuerte, y es que regalan de forma periódica cromos, cartas e incluso el álbum de cromos de la liga así que hace que sea mucho más sencillo conseguir todas las piezas de las ansiadas colecciones. Pero lo que le ha dado a día de hoy son dos cosas: información asequible de verdad y prestigio social. En ese delicado ecosistema que es primaria decir que lees Jugón es como decir que lees un periódico de tirada nacional. 

La verdad es que la revisa está bastante bien. Cuenta con unas 70 páginas con información bien detallada con una perfecta maquetación y textos bastante sencillos. Se centra en datos relevantes, anécdotas y fotos que hacen que el peque se familiarice con los jugadores y pequeñas entrevistas en clave juvenil que son bastante entretenidas. 

El precio es de menos de 4€, excepto si tienen una edición especial como la que incluía el álbum de cromos con muchos sobres que solo , por ejemplo, un euro más pero que merecía mucho la pena porque el regalos superaba el valor facial de la revista con creces. A parte de sus contenidos fijos los peques conseguirán material coleccionable exclusivo de Panini por lo que no es una tontería. 

Como siempre os comentamos encontrar lecturas que sean llamativas para los pequeños harán que se interesen por la lectura y disfruten consumiendo contenido sin considerarlo una obligación así que en su momento de ocio acaban eligiendo leer por voluntad propia y eso si que vale su precio en oro. Por supuesto no falta tampoco la sección de pasatiempos al final para acabar de rematar la jugada. 

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