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miércoles, 19 de julio de 2017

Barcelona con Niños: Descubriendo La Rambla

La última vez que fuimos a Barcelona pasé por la Rambla en estado de coma. Estaba inconsciente en hombros de la tía. Así que me perdía grandes experiencias y un montón de cosas divertidas. ¿Sabes que la Rambla está llena de cosas guays que hacer con peques y experimentar? Pues si, nosotros nos dejemos seducir por unas cuantas. ¿Te animas a hacer lo mismo?

Subir a los leones de Colón


Nosotros solemos empezar al visita por esta zona, porque el puerto tira mucho así que lo primero que hay que hacer y que es super obligatorio es hacer al subida a los  leones. Contra más bruto y más alto mejor. Es cierto que desde la última vez hemos mejorado en escalada y habilidad pero siguen siendo un poco altos. Eso sí, la sensación de montar en un león en plena rambla es tan brutal que ni los turistas se resisten así que los niños y los guiris tienen que luchar por encontrar un hueco y luego hacerse fuertes para que no les expulsen. Es algo así como juego de Tronos o la secretaría del PSOE pero en versión turística.

Hacerte una caricatura o un retrato

La Rambla está llena de artistas callejeros que hacen retratos y caricaturas al momento a precios populares. La verdad es que mi señora madre quería hacerme una desde hace un tiempo y pensó que hacerlo por allí era genial porque además era un recuerdo de la visita hasta que Annabel (amiga de la nave del bebé) recomendó a un señor que hacía retratos con tijera. Fue verle y decidir que no podíamos dejar pasar la oportunidad de hacer uno. Por 5 euros y en menos de dos minutos te hace un perfil que mola mucho y la verdad que por los que vimos por allí y por mi experiencia personal merece mucho la pena. Tuve que estar muy quieto durante un minuto y ahora tengo una sombra que ya quisiera Peter Pan.

El tipo se llama Igor Kucinic y hace este trabajo por todo el mundo. Puedes ver muestras del mismo en http://siluetas.eu/


Sacarte una foto con un mimo

Las figuras de La rambla son ya míticas, aunque le pese al resto del mundo los mejores del planeta se reunen y despliegan los trajes más originales y creepies por esta mítica calle y a cambio de un donativo puedes sacarte una foto con un payaso, una escultura viviente, tu escritor muerto favorito o un personaje de Skyrim. 

Obviamente no pudimos resistirnos a sacar una foto con uno de los mucho personajes. Menos mal que me arrastró Val porque todos sabéis que solo soy un cagueta de dimensiones épicas y muy arisco para eso de los señores disfrazados, y mucho más si parecen peluches gigantes.

Tomar un helado en Rocanbolesc

Ahora es un must de Barcelona, aunque hay una heladería en Madrid parece que hay que hacer parada en el buque insignia de la nueva heladería que reinterpreta los postres del mítico Can Roca en plena Rambla y hacer su cola de rigor para poder ser lo más cool del mundo.

Las cosas como son los helados estaban buenos y a pesar de pagar un poco el hype del momento merece la pena. Además si podéis bajar por la escalera de las sillas entraréis en un surrealista universo gastronómico pero sobre todo decorativo que aún no hemos comprendido del todo (supongo que es parte del encanto de barcelona).


Visitar un museo

Si, entre las cosas que se pueden hacer también hay que visitar un museo, nosotros vimos uno y medio. El de las ilusiones que os contaremos más adelante en otro post y el naval. ¿Quién es un psicópata de los barcos? ¡Acertaste! Así que visitamos el patio torturando alas pobres tortugas  (por algún motivo mi madre se relajó mucho en este viaje con eso de hacer el gamberro en las fuentes) y pudimos ver barcos grandes (sillas grandes) y asomarnos un poco a las instalaciones. Los anfitriones saben que me deben una visita al museo porque aún sueño con entrar dentro del todo y ver barcos a escala. 


lunes, 28 de noviembre de 2016

Visitamos Burrolandia

No os riáis, cuando me dijeron que me llevaban a Burrolandia me recordó a Pinocho, cuando se escapa del cole y se va con un circo y convierten a todos los nenes en burritos. Me parece una imagen tan impactante la de tener tantos burros juntos como en la película.


La verdad es que lo primero que nos sorprendió de Burrolandia es la cantidad de gente que había. El recinto era también muy extenso, cosa que tampoco esperábamos para una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a rescatar a burritos y otros animales. Y la verdad es que casi todos estaban allí por el boca oreja así que no os sorprenderá que lo pasásemos tan bien.
Adultos flipándolo
Al lío, los burros, lo creáis o no son una especie declarada patrimonio de la humanidad y en Europa su número ha descendido tan drásticamente que en España dos de sus tres especies autoctonas están en peligro de extinción, en especial la raza zamorano-leonesa y la catalana. ¿Motivos? Pues los burros han dejado de ser útiles en el campo y por tanto su número en el continente ha pasado a ser muy escaso, por lo que han surgido iniciativas como esta para rescatarlos y cuidarlos.


Burrolandia abre todos los domingos del año de 10:00 a 14:30  es un sitio muy curioso. Por supuesto la principal atracción son los burritos pero hay muchas cosas que se pueden hacer. Desde disfrutar de su increíble museo de piezas de labranza a participar en sus actividades: charlas, conocimiento del medio, y sobre todo, las que más nos molaron; dar de comer a los burritos y montar en una calesa.


La entrada es gratis, por lo tanto puedes aportar la voluntad, hacerte voluntario, comprar algún producto exótico como leche de burra para sentirte Cleopatra o dar de comer a los burritos porque te ofrecen por 2'5 euros una ración generosa que permite un buen rato de diversión y apuestas sobre si algún niño perderá una mano devorado por las fauces de los burritos. También se puede dar un paseo en carrito por 3 euros y para completar tienen un pequeño bar muy económico para picar algo o tomar una coca cola. Todo muy kidsfriendly y con mucho olor a campo (ya me entienden).
Las citadas fauces de los burritos, ¿Os he dicho que un miembro de la expedición recibió un bocado?

Un plan muy, pero que muy aconsejable. Espero qeu os animéis y nos contéis qué tal la experiencia. 

Más info: www.burrolandia.es

miércoles, 29 de junio de 2016

Perdidos en El bosque Encantado

Hay sitios muy curiosos en Madrid. Lugares geniales para pasar el día y echar unas horas de imaginación y aprendizaje porque El bosque Encantado, a pesar de ser una especie de parque temático de los árboles no deja de ser un excelente jardín botánico y así los peques podemos aprender, disfrutar y de paso pasar un buen rato.


Se encuentra en la localidad de San martín de Valdeiglesias, no es de fácil acceso, las cosas como son, y nos pillaba un poco a desamano pero aún así la excursión merece la pena. Pasamos una mañana genial gracias a Juntines para poder enseñaros las cosas chulas que se pueden hacer luchando contra el calor y la alergia.


Mi señora madre me estuvo explicando que íbamos a ver un parque con árboles con formas. Y no me engañó. Numerosas esculturas verdes pueblan el parque que está excelentemente cuidado, verde, regado, señalizado y controlado. Así que llegamos y nos topamos con el Bienvenidos que ya anunciaba muchas plantas en el camino, flores gigantes, figuras humanas, e incluso zonas temáticas dedicadas a plantas aromáticas, bonsais o cactus,.. había para todos los gustos.


La idea es perderse y recorrer -sin mucho mapa- el parque que es muy manejable en tamaño y además posee rampas para acceder a casi cualquier parte. La zona de los inventos, los cuentos, los animales de agua, aves, dinosaurios, las artes, amigos del hombre, seres mitológicos ... Todo lleno de riachuelos, fuentes y zonas de descanso, con mucha zona de sombra y aspersores refrescantes a cada poco (lo que hizo que nos diéramos unos buenos baños en la visita). Hicimos el tonto, intenté tocar las eculturas pero no me dejaron aunque si pude acercarme y observar lo chulas que son las estructuras donde ponen las plantas, y para el calor que hace estaba todo tremendamente verde.

A mi me gustaron especialmente, por orden riguroso: El árbol tren, los cactus y el laberinto... ¡Ay! El laberinto molaba mucho, de verdad. No parecía gran cosa hasta que decidieron dejarme dirigir la expedición a mi y no había forma de salir. Tras veinte minutos de dar vueltas y de aprovechar alguna calva para hacer trampas conseguimos llegar a la salida contra el pronostico de mi madre que decía que íbamos a morir allí encerrados. Ella siempre es muy positiva.



La zona de juegos era pequeñita pero sombreada y cerca del bar así que con Mickey, Donald y demás en cada puerta pudimos jugar un rato de la forma tradicional con tobogán, cabaña india y esas cosas que siempre funcionan entre los peques.


Se tarda en ver el parque cerca de dos horas, más lo que te quedes encerrado en el laberinto, pero puedes estar todo el tiempo que quieras dependiendo de lo que te interesen las plantas, leer los carteles o aprender de botánica...O si no buscar el tren, ducharse en los riachuelos o intentar encontrar la salida. cada cual decide lo que necesita hacer y se adapta cada visita.

Ideal de 3 a 99 años.

martes, 30 de junio de 2015

Valor: El lugar donde nace el chocolate

Hay un hecho invariable en la existencia de los niños: nos gusta el chocolate. Ya seas de un sitio o de otro, comas bien o mal, ... la primera vez que pruebas el chocolate tu cuerpecito sabe que es el principio de una gran amistad.

A mi me encanta el chocolate. No se cuanto puedo comer antes de reventar pero posiblemente si realizase otra visita a la a la fabrica de Chocolates Valor podríamos descubrirlo.

La fabrica está cerca de la entrada a Villajoyosa por la pista. Es casi lo primero que se ve en el pueblo. Y en invierno, cuando funciona a toda máquina por la noche huele siempre a cacao tostado. Es el mejor ambientados del mundo.

Las visitas son como de una hora. Llegas y coges un ticket porque están limitadas a 30 seres vivos. Y luego vienen a buscarte y te enseñan todo la mar de bien. 

Empiezan con un vídeo con mucho chocolate por todas partes, y después está el museo del chocolate.

Allí hay muchas herramientas con chocolate de mentira. Si os preguntáis como lo se es porque intenté chupar y comerme todas y cada una de ellas. Y puedo afirmar que son todas de plástico y ocasionaron la mayor decepción de la visita. 

Después se pasa a la fabrica donde ves ríos de chocolate y montañas de almendra hasta llegar a la zona de empaquetado. Lo importante es que aquí huele muy, muy bien. 


Después hay unas figuras hechas con cientos y cientos de kilos de chocolate que tienen tapadas para que no les puedas echar el diente, es un poco decepcionante pero ya en la tienda te dejan probar algunos de sus productos... Algunos... Bueno, voy a ser sincero, a lo mejor me comí yo solo media producción  a lo loco. 

Pero no podéis esperar que habiendo chocolate cerca no ataque. Debo decir que estaba todo muy rico, que no tengo problema para volver a merendar, digo, visitar la fabrica cuando queráis porque además es un plan guay con niños, educativo, dulce y gratis.

¿Se puede pedir más?

Más info:  http://www.valor.es/es/museo-del-chocolate/





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